Holanda y la presencia judia sefaradi y ashkenasi. Anna Frank y su herencia. Que tal un riquisimo arenque marinado

En 1492 España había expulsado a su población judía. Muchos de ellos emigraron a Portugal, el asilo más cercano y accesible para ellos. Allí terminaron sufriendo más de lo que sucedió en España, con el bautismo forzado al que fueron sometidos en 1496 por el rey Manuel I, yerno de los Reyes Católicos Isabel y Fernando.

Cien años más tarde, sus descendientes perseguidos por la Inquisición, que deseaban vivir libremente como judíos, se dirigieron a la ciudad de Amsterdam, que el historiador Cecil Roth denominó como «la Jerusalén holandesa».

Liberados de la intolerancia religiosa y de la opresión de la monarquía española, se establecieron allí, además de otras regiones de Europa.

En la ciudad se creó una nueva comunidad de judíos sefardíes, que creció rápidamente con características muy especiales. Los judíos de origen portugués y de tradición sefaradita se dedicaron a navegar los mares del mundo, muchos hicieron fortunas y fundaron nuevas comunidades en Brasil, el Caribe y hasta las Colonias Inglesas.

En la calle de Houtgracht, a una manzana de la casa de Rembrand, vivía Miguel Spinoza. Su hijo, Baruch, fue uno de los filósofos más radicales y denigrados que fue excomulgado permanentemente.

Los nombres españoles y portugueses eran muy visibles para sus vecinos, pese a que se vestían, se peinaban y se arreglaban como holandeses, lo mismo que sus apellidos que también fueron transformados en holandeses con fines comerciales.

Los judíos askenazíes llegaron de las tierras germánicas, escapando de las penurias y la miseria ocasionada por la Guerra de los Treinta años y de Polonia de las masacres realizadas por las hordas del Atamán Bogdan Jmelnytsky durante la rebelión de los cosacos (1648 y 1649). Durante las guerras de los polacos contra los rusos y los suecos se destruyeron numerosas comunidades judías en Europa Oriental.

Desde el principio las diferencias de condición y de clase entre los dos grupos judíos uno sefaradí y el otro ashkenazi fueron muy profundas y notorias. Los sefardíes eran gente acaudalada con un elevado nivel de educación, mundano y refinado en tanto que los ashkenazim eran extremadamente pobres, de condición marginal aun en sus comunidades de origen, pocos de ellos sabían leer y escribir algún otro idioma que no fuera el Yidish o el hebreo.
Limitados en poder unirse a los gremios, los askenazíes se dedicaron a trabajar para su sustento en tareas como el comercio minorista, la nueva manufactura del tallado de diamantes y las actividades como prestamistas. Las diferencias entre las dos secciones judaicas eran muy notorias, los sefaradíes grababan sus cubiertos y objetos ceremoniales con sus escudos de armas.

Con el trascurrir del tiempo las cosas fueron cambiando, a comienzos del siglo XVIII la comunidad portuguesa se había estancado, las condiciones económicas se habían tornado dificultosas, los problemas financieros se agudizaron y numerosas fortunas se habían esfumado con la bancarrota.

Por otra parte la comunidad ashkenazi había crecido y se adaptaba mejor a las nuevas circunstancias. Ambas comunidades residían juntas en la misma ciudad y en el mismo barrio.

La Revolución Francesa y la proclamación de la República de Batavia en 1796 cambiaron radicalmente las cosas, en la Asamblea Nacional, libre y directamente elegida por los habitantes de las Provincias Unidas se estableció que desde ahí en adelante los judíos serían ciudadanos holandeses logrado así su emancipación.

Comunidades, tanto askenazíes como sefaradíes se habían dividido entre los sectores dominantes ricos y poderosos a otro grupo progresista también, integrado por miembros de ambas comunidades que lucharon por los derechos de los nuevos ciudadanos.

Fue así que los judíos, en 1848, pasaron a formar por primera vez, parte del gobierno de la ciudad y de la Asamblea Nacional. Los judíos de Amsterdam eran el diez por ciento de su población con una interesante vida cultural que vemos reflejada en el teatro que vemos en la foto.

Teatro Judio en HolandaLa industria judía del diamante prosperó a través de todo el siglo XIX, llegando a ser una de las principales industrias de Amsterdam (denominada con el nombre de la Ciudad de los Diamantes) famosa por su tallado de Ámsterdam.

A fines del siglo XIX varios de los judíos se mudaron a un nuevo vecindario de Amsterdam donde erigieron la sinagoga en Gerard Dou 238. Que es una de las más antiguas sinagogas askenazíes que está en funcionamiento en Amsterdam. Construida en el año 1892 por la sociedad “Israëls Hulpe” (Ayuda de Israel), que tiene un lugar especial en la comunidad judía ortodoxa de Amsterdam.lette-valeska-nuestra-sinagoga-pintores-y-pinturas-juan-carlos-boveri Sinagoga_Amsterda

Durante el Rosh Hashana de 5703 (1943) la sinagoga ofreció su último servicio en los años de la guerra. Ocultada entre dos casas en la angosta calle la sinagoga permaneció guardada de los ojos de los nazis, el edificio sobrevivió a la guerra.

El primer servicio en Holanda después de que la Segunda Guerra Mundial fue la segunda mañana de Shabbat después del 5 de mayo de 1945. En ese tiempo fue la única sinagoga ashkenazi que puedo ser usada en Amsterdam

El documento más conocido mundialmente de la vida de los judíos en Holanda durante la época de la segunda guerra mundial es el Diario de Anna Frank que es un doloroso recuerdo de los sufrimientos de los que quedaron en Ámsterdam en esa época. Permanece el lugar donde estuvo escondida durante la guerra como museo y la enseñanza que la organización que se creó allí con sucursales en diversos lugares del mundo y también en la Argentina con una fuerte presencia en la educación contra el antisemitismo y la discriminación en el mundo.

Arenque Marinado

arenques al enedo

Ingredientes:

6  filetes de lacha

4  Cebollas en juliana

1    taza de Vinagre

1/4 taza de Agua

2 cucharaditas de Azúcar

2 hojas de  Laurel

2 cucharaditas de Especias (pimienta en grano,clavo de olor, hojas de laurel)

3/4 taza de  Crema de leche (opcional)

Eneldo

Procedimento:

Lavar bien las lachas y sumergirlas en agua fria por ½ hora. Descartar el líquido. Cortar las lachas en trozos de 5 cm. Colocarlos en un recipiente con tapa hermética en capas alternadas con la cebolla.

En una ollita de acero inox. hervir el vinagre, el agua, el azúcar, las especias y las hojas de laurel.  Enfriar y echar sobre las lachas.Agregar el eneldo picado finamente. Tapar y sacudir un poco . Pasar a la heladera y dejar por 48 hs. antes de servir.
Si se desea, se puede servir agregando la crema .Se conserva bien en heladera por espacio de una semana. Decorar con eneldo.
Sirve para 6 a 12 porciones.

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